Se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que la introducción de la informática en el mundo empresarial revolucionó por completo la vida de las organizaciones y de sus trabajadores.
La
informática ha permitido un aumento considerable de la eficacia y la
eficiencia con la aportación de nuevos métodos para la realización
de las distintas tareas empresariales y ha permitido un incremento de
los beneficios para todas las empresas.
Pero,
como dice cierto refrán, “no todo es de color de rosas”. En una
primera fase, las empresas tuvieron que realizar un importante
desembolso para adquirir los nuevos equipos, los sistemas operativos
y los programas necesarios para trabajar. También, se vieron en la
necesidad de cambiar las formas tradicionales de trabajo e instruir a
sus trabajadores para que fueran capaces de manejar estas nuevas
tecnologías.