Hoy he escrito una nueva columna en mi diario favorito sobre los posibles peligros que acarrea instalar programas "crackeados" en un ordenador. Espero que el siguiente texto ayude a alguien a poder evitar más de un quebradero de cabeza. A continuación el texto completo:
Es curioso que todavía existan personas que se compliquen la vida en intentar instalar programas “crackeados” (manipulados por alguien) para no pagar las licencias de uso cuando existen programas libres y gratuitos que ofrecen, en la mayoría de los casos, lo mismo.
Tengo más que comprobado que la mayoría de espías y virus que se instalan en un ordenador proceden de estos programas manipulados que provocan, en los peores casos, la necesidad de reinstalar el sistema o formatear. Por esta razón y, sobre todo, a raíz de una situación que me ocurrió hace apenas una semana, he decidido escribir esta columna para que aquellos que me lean, si es que alguien me lee, puedan evitar un escenario parecido.
Todo comenzó el pasado lunes cuando un amigo mío me telefoneó para preguntarme si tenía el “Office 2010” de Microsoft ya que su versión databa del año 2000 y quería actualizarse. Le comenté que llevaba un tiempo utilizando un paquete de ofimática “open source” y que el único “Office” que poseía era una versión también antigua por lo que nos encontrábamos en la misma situación. Decidió seguir buscando.
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lunes, 3 de septiembre de 2012
miércoles, 8 de agosto de 2012
"El software libre no es sólo para la empresa", en mi columna del diario Bahía de Cádiz
Esta semana en mi columna del diario Bahía de Cádiz hablo nuevamente sobre el uso del software libre. Ya escribí una columna titulada "El software libre en la empresa" pero después de escribirla caí en la cuenta de que, al igual que una empresa, cualquier persona puede estar interesado en utilizar estos sistemas operativos y programas libres y gratuitos. Es por ello por lo que opté por escribir un segundo escrito relacionado estrechamente con el primero pero dirigido a todos aquellos que deseen introducirse en el mundo del software libre. A continuación el texto completo:
Hace unas semanas escribí, en este mismo diario, una columna sobre el software libre en la empresa y sus beneficios para ésta. Hoy, como el propio título indica, voy a hablar sobre el uso de ese mismo software a nivel doméstico. Antes de continuar recomiendo que se lea mi anterior escrito sobre “El software libre en la empresa” pues ayudará a la mejor comprensión de esta columna.
Antes de la crisis era más común que en caso de que un equipo “casero” comenzara a dar problemas relativamente graves se prefiriera adquirir uno nuevo a reciclarlo. Hoy en día ocurre exactamente lo contrario y se prefiere, o más bien se intenta, alargar la vida del ordenador lo máximo posible para no incurrir en un gasto. Ahora bien, alargar la vida de un equipo informático tiene algún que otro inconveniente. Ya comenté (en la columna relacionada con ésta) que los sistemas operativos y programas cada vez necesitan más recursos para trabajar en buenas condiciones. Esto provoca que un equipo poco potente o algo anticuado, aún estando el sistema operativo recién instalado, no rinda como debiera y provoque que la experiencia del usuario no sea la más óptima. En estos casos hay dos posibles soluciones: instalar un sistema operativo privativo antiguo pero optimizado para el equipo con el inconveniente de que el ordenador queda desprotegido por falta de actualizaciones y la posible incompatibilidad de algunos programas nuevos; o, la segunda opción, instalar un sistema operativo libre preparado para trabajar en equipos ya no tan nuevos y/o con pocos recursos pero que permite tener el PC actualizado y protegido.
Hace unas semanas escribí, en este mismo diario, una columna sobre el software libre en la empresa y sus beneficios para ésta. Hoy, como el propio título indica, voy a hablar sobre el uso de ese mismo software a nivel doméstico. Antes de continuar recomiendo que se lea mi anterior escrito sobre “El software libre en la empresa” pues ayudará a la mejor comprensión de esta columna.
Antes de la crisis era más común que en caso de que un equipo “casero” comenzara a dar problemas relativamente graves se prefiriera adquirir uno nuevo a reciclarlo. Hoy en día ocurre exactamente lo contrario y se prefiere, o más bien se intenta, alargar la vida del ordenador lo máximo posible para no incurrir en un gasto. Ahora bien, alargar la vida de un equipo informático tiene algún que otro inconveniente. Ya comenté (en la columna relacionada con ésta) que los sistemas operativos y programas cada vez necesitan más recursos para trabajar en buenas condiciones. Esto provoca que un equipo poco potente o algo anticuado, aún estando el sistema operativo recién instalado, no rinda como debiera y provoque que la experiencia del usuario no sea la más óptima. En estos casos hay dos posibles soluciones: instalar un sistema operativo privativo antiguo pero optimizado para el equipo con el inconveniente de que el ordenador queda desprotegido por falta de actualizaciones y la posible incompatibilidad de algunos programas nuevos; o, la segunda opción, instalar un sistema operativo libre preparado para trabajar en equipos ya no tan nuevos y/o con pocos recursos pero que permite tener el PC actualizado y protegido.
lunes, 16 de julio de 2012
"El software libre en la empresa", en mi columna del diario Bahía de Cádiz
Ha sido una semana sin muchas actualizaciones, más bien ninguna. A ver si puedo sacar más tiempo para escribir más en el blog que para eso lo he creado. Bueno, aquí dejo mi columna semanal del diario Bahía de Cádiz donde hablo sobre el software libre y sus beneficios para las empresas:
Se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que la introducción de la informática en el mundo empresarial revolucionó por completo la vida de las organizaciones y de sus trabajadores.
Se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que la introducción de la informática en el mundo empresarial revolucionó por completo la vida de las organizaciones y de sus trabajadores.
La
informática ha permitido un aumento considerable de la eficacia y la
eficiencia con la aportación de nuevos métodos para la realización
de las distintas tareas empresariales y ha permitido un incremento de
los beneficios para todas las empresas.
Pero,
como dice cierto refrán, “no todo es de color de rosas”. En una
primera fase, las empresas tuvieron que realizar un importante
desembolso para adquirir los nuevos equipos, los sistemas operativos
y los programas necesarios para trabajar. También, se vieron en la
necesidad de cambiar las formas tradicionales de trabajo e instruir a
sus trabajadores para que fueran capaces de manejar estas nuevas
tecnologías.
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